Hola!
Quiero hablar poco, siempre que su silencio y atención lo permitan.
Pascua es el nombre dado a los acontecimientos salvadores de Dios. Dios se hace presente en medio de la historia de los hombres. Es paso de la esclavitud a la libertad, de la tierra extraña a la prometida. La Semana Santa es el centro de la celebración de la Iglesia.
Me parece muy interesante pensar en la idea que la Pascua sea sentir la presencia de Dios en medio de la historia de los hombres y de las mujeres también, por supuesto!
Si lo dicho es así, en la semana anterior, hemos podido sentir esa presencia, en el esfuerzo que cada uno de nuestros compañeros seleccionados de básket, de atletismo y sobre todo de fútbol han realizado defendiendo los colores lasallistas y dejando en alto el nombre de nuestro querido colegio ante la sociedad riobambeña! Pido un caluroso aplauso para cada uno de nuestros representantes en estos encuentros deportivos.
Si es cierto que en esta semana estaremos en el centro de la celebración de la Iglesia por el acto de amor más grande que un ser humano puede hacer por otro: “dar su propia vida para la salvación” debemos elevar una plegaria con fuerza y confianza en el Señor, por un grupo selecto de compañeros y compañeras que ahora mismo están en los sectores más golpeados por el temporal de lluvia inclemente e inundaciones, en las provincias de Manabí y Esmeraldas. Pensemos en la figura de Magno como representante de este selecto grupo de lasallistas. Pido también un caluroso aplauso para ellos y para sus papás y mamás que han tenido la fortaleza para enviarlos.
Pero, si es cierto que nuestros deportistas y nuestros chicos de pastoral dan estos testimonios, qué podemos y qué debemos nosotros, los que estamos aquí y ahora:
Cuando nos atrasamos.
Cuándo venimos con el uniforme que se nos antoja.
Cuando venimos a copiar los deberes de los que sí hacen!
Cuando mentimos a nuestros padres o abuelos para que nos justifiquen.
Cuando hacemos relajo en clase, solo porque sí!
En fin… qué vamos a aportar para que esta semana, para que el Viernes Santo haya valido la pena… para que de verdad sintamos la resurrección de Jesús en nuestros corazones?
La respuesta es personal! Las acciones son personales. La verdad no admite contradicción. Y nosotros estamos aquí para no contradecirnos.
He dicho!